Juzgan a una mujer acusada de prostituir a su hija de 8 años

Un hombre de 73 años y una mujer de 39 años comenzaron a ser juzgados por la supuesta violación de la hija de la mujer, que tenía 8 años cuando comenzaron los abusos. Según la acusación los hechos continuaron hasta que la niña cumplió 12 años. Ocurrió en San José de Feliciano entre 2007 y 2011.

Un hombre de 73 años y una mujer de 39 años comenzaron a ser juzgados por la supuesta violación de la hija de la mujer, que tenía 8 años cuando comenzaron los abusos. Según la acusación los hechos continuaron hasta que la niña cumplió 12 años. Ocurrió en San José de Feliciano entre 2007 y 2011. La mujer recibía dinero a cambio de entregar a la niña.

 

El Tribual de la Cámara I en lo Criminal de Paraná, integrado por Elisa Zilli, Ricardo Bonazzola y Alejandro Grippo, comenzó a juzgar a un hombre de 72 años y a una mujer de 39, ambos analfabetos, por el presunto delito de Abuso sexual doblemente agravado por acceso carnal y gravemente ultrajante, en concurso real, en relación al hombre; y Promoción y Facilitación de la prostitución agravada por su condición de ascendiente, en forma reiterada y Abuso sexual doblemente agravado por acceso carnal y gravemente ultrajante, en concurso real, en el caso de la mujer, en coautoría.

El grave hecho fue denunciado por una licenciada en Servicio Social que integraba el equipo técnico de la residencia a la que acudía la supuesta víctima. El 16 de junio de 2011 se iniciaron las actuaciones a partir de un informe realizado por la licenciada, que supo por dichos de una hermana de la residencia y por encarga de la cocina de la institución, que “era probable que la niña, de 11 años, esté siendo víctima de abuso sexual”.

Video

Para la acusación fue “fundamental” el testimonio de una menor, amiga de la supuesta víctima. Según se pudo establecer, la chica relató que su amiga “le contó que el tío abusaba de ella, que decía que ‘el viejo la cogía’, que la madre sabía y el padre no”, añadiendo que “ocurría desde que ella tenía 8 años en la casa del imputado, a la mañana, mientras su mujer estaba trabajando, casi todos los días”. La testigo, afirmó que su amiga le dijo que “el imputado la mandaba a llamar y le daba plata comprándole un celular y que también le daba plata a su madre”.

De acuerdo a relato de la menor, la supuesta víctima “le pidió hacer un video, porque el ‘viejo’ le decía que si lo ‘achacaban’ él iba a decir que era otro, que le haría algo a ella, entonces le pidió que la grabe”. Las niñas grabaron dos videos en el celular de la supuesta víctima, que les habrían sido exhibidos a la madre de la testigo y a la cocinera, que fue quien puso en conocimiento de la situación a la licenciada.

Silencio cómplice

Del testimonio de la menor, surge que “el imputado la ‘cazaba’ del brazo, y la llevaba para adentro, que ella gritaba y los vecinos escuchaban, que decía que la obligaba y la mamá la mandaba, que le pagaba mucha plata y la mitad le daba a la madre. Que ella esconde la plata cuando le da el hombre, que le da cuando van a la escuela, a las 7 de la mañana, el imputado sale de la casa y le da plata, y que también le comento que su madre vino y le quitó el celular, porque tenía un montón de mensajes que le hacía el viejo".

Otra testigo, vecina del imputado, declaró que “sabía porque cuando la nena iba cerraba una puerta que se ve desde su casa, y que la niña le contó a la dicente, hace mucho de esto”. La mujer sostuvo que no denunció los hechos “por no meterse, por no tener problemas con la familia. Que la declarante le decía para ir a denunciar, pero la nena no quería porque la madre no quería. Que la nena decía que iba porque la madre la mandaba, que recibía dinero”.

 

El debate continuará hoy y mañana. La acusación está en manos de la fiscal coordinadora Carolina Castagno; en tanto que la defensa del hombre es responsabilidad de Roberto Alsina, y la de la mujer, de Claudio Garcias. Es parte de la audiencia en resguardo de los intereses de la víctima, la representante del Ministerio Pupilar, Susana Carnero.  

Foto: Internet